El ego de tus alas.

Alas de murciélagos juegan en tu espalda,
dragones y serpientes del oriente,
han volado hasta tu casa…,
deambulan por ciertas calles de Belgrano,
labios que muerden…,
y que duelen pues no extrañan.

Me contaste los cuentos que yo cuento,
me echaste como un perro sin reparo a la crudeza del alba,
caminé confundido y fatigado,
por tu heroica actitud,
de no creerme una palabra.

Nos usamos, nos gastamos por instinto,
y sellaste mis labios dejándome indefenso.
Te preparaste y diste inicio a la matanza,
asesinando las luces…,
las luces de la perversa sala.

Ingenuo lancé mi ejército a la carga!,
inútil frente a dragones verdugos de peones,
uno a uno fueron seducidos por tus pechos,
y se rindieron al encontrarte sin pudores,
completa y desnuda ya en la cama.

Bailamos, dibujando en las sábanas figuras,
nuestros hocicos se olfatearon mutuamente,
pronuncié erróneamente el nombre de tu amiga,
nuevamente supo traicionarme mi inconsciente.

Bajamos juntos las escaleras,
y mi orgullo fue deteriorándose al compás de los peldaños,
un taxi supo devolverme hasta mi casa,
herido, por tu postura indiferente,
ansiosa solamente,
de nuevos encuentros…,
de agua que calme la sed sexo,
y alimente el ego de tus alas.





2 comentarios:

Iris dijo...

Como siempre, superior; cada uno es mejor que el anterior. Enhorabuena.

cliceth dijo...

Muy bueno, es asi como se dibuja una metida de pata!!!