Ella es un rayo de luz,
que embellece la casa con su desnudez,
y perfuma las sábanas como el profundo jazmín,
con una taza de chocolate caliente en las palmas,
y una boca de plegarias cumplidas
que hechizan mis labios,
y vuelven sedienta mi piel.
Ella es una lluvia que florece en la ciudad,
y me acaricia con su claro manantial
de besos despiertos que saben a mar,
y de sonrisas ardientes que funden el hierro,
de la ingenua coraza que antes,
había anidado en mi pecho,
enarbolando un opaco nunca más.
Ella es un viento que sale a bailar,
con las cenizas de mis besos truncados,
y trae consigo un pincel
y un gorro de papel diario improvisado,
y de sus ojos nacen los colores que del arco iris ha hurtado,
para volevr a colorear el corazón,
que con dulzura sostiene entre sus manos.
Bienvenido al Blog "De Ocasos, Albas y Sentencias"
Estoy prostituyendo mi pluma en otros lares.
No me juzgues,
no me extrañes.
No me juzgues,
no me extrañes.
Rayo de luz que florece en la ciudad.
Publicado por Demasto en 21:32
Etiquetas: poemas amor
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1 comentarios:
que hermosos pensamientos, y que féliz la poseedora de semejante inspiración
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