Roma

De tus besos siento el hambre,
Dame todo lo que tengas,
Tus silencios y tus penas,
Dame todo no te cayes,
Que el camino se deshace,
Si no tengo hoy tus piernas.

Altas y brillantes, dueñas,
De este nicho que nos quema,
Con mis labios explorando,
El milagro de tus labios,
Magia blanca y magia negra,
Nos invaden hoy las venas

Tácitas palabras huyen,
Por temor o cobardía,
Tácito el acuerdo a fuego
De tus ojos que viajan,
Por ciudades, anagrama,
Por las calles de Tiberio,
Donde mueren hoy pretextos,
Y renace el deseo.

Quema el rojo fuego vivo,
Quema el alto precipicio,
Nos quemamos esta noche,
Coronando el instinto,
Vos tan roja yo tan rojo,
Vos tan joven yo tan rojo,
Vos tan dulce yo tan rojo,
Vos tan roja y yo me enrosco

En el claro laberinto,
En el arte de este rito,
Arde el fuego en nuestras partes,
Arde el fuego en nuestros gritos.

Un dialecto tan secreto,
Un dialecto tan prohibido,
Amo nena tus silencios,
Amo reina tus caprichos.

Rojo el viento que nos trajo,
Negro el tiempo que nos cela,
Vamos nena no dejemos,
Que nos venzan las fronteras.

Que se tiñan nuestros cuerpos,
Avivando nuestro infierno,
Nada existe afuera ahora,
No hay refugio en otros cuerpos.

Yo te entrego mi deseo,
Vos me das todo tu aliento,
Se alinean los planetas,
Y destruimos los imperios

Donde faltan las caricias,
Donde mueren los Romeos,
Donde crecen las miserias,
Donde todo es tan feo.

Te susurro unas palabras,
Te acaricio con mis dedos,
Te confieso que en las noches,
Te desnudo en mis sueños.

Me mirás con tu blancura,
Agua clara de tus pechos,
encendés un cigarrillo,
y celebramos el dialecto,

Del milagro de tu cuerpo,
Del milagro de mi cuerpo,
De los besos que nos damos,
Del capricho satisfecho.

Sin talismanes ni denarios

No te encuentras tan lejos ( mi enemigo),
Cayeron las barreras y los mares…,
Son ahora breves charcos,
A merced de los puentes,
Que hemos tendido para nuestros pasos.


Sin talismanes ni denarios,
Anclamos en puertos regidos por estrellas,
La luz que nos abraza no es superflua,
Y el agua que nos sacia,
También nos llena de pureza.

Soy también la semilla germinada,
Que desde el inicio ha buscado libertad,
Soy apenas un eslabón necesario,
Que incansable busca ser ese árbol,
Con raíces que idolatren humanidad.

Nuestro horizonte se ha aclarado,
Tu nombre ya se escribe en nuestras letras,
Hemos cortado finalmente los hilos,
De este mundo que ha adoptado,
Desde el inicio el arquetipo de las marionetas.

El combustible que te alimenta,
Escasea en estos tiempos de sangres que se inquietan,
Las legiones que antes nos golpeaban,
Hoy se inclinan respetuosas,
Ante el pedestal de nuestras verdades.

Queda mucho camino todavía (lo sé),
Quedan muchas vidas aún,
A la dulce espera de este cofre,
Que atesora y protege como el fuego,
Las llaves más profundas,
Y el rojo vivo de las rosas.

Respiro y endulzo mis pulmones,
Con el néctar de este pensamiento que me escribe,
Se me inquietan los labios y mis manos,
Hoy son falanges,
Furiosas y brillantes en mi bandera.

(Que enarbola libertad,
Y te promete una batalla,
que sabe no podrás ganar.)