Grilletes

Siguen creciéndote las tecnologías,
bien arriba en el cielo (cuidándote los sueños),
y bien adentro de tus ojos (escribiendo en el cristal),
una historia de corderos y fantasmas,
y de lobos que juegan en el oscuridad. (con tu corazón).

Sigue intacta la triste daga,
sigue hundiéndose en tu carne opaca (en tu espalda),
sigue llegándote anónimo el dolor,
que te desvela por las noches,
para crucifijarte en las mañana.

Sigue aullándote la pesadilla del silencio, (!temor!)
¿dónde está la guarida del ladrón
donde habitan nuestros sueños?,
¿Quién ha pintado con sangres los espejos
que hoy sólo devuelven rostros confundidos
masticando este lamento?

¿Qué hacemos aún aquí sentados, (en los trenes)
viajando en confortables butacas
y al ritmo de ardientes y perversas camareras pagas?
¿De quién es esa voz que anuncia las estaciones,
y siempre olvida pronunciar
nuestra primavera tan soñada?

¿Qué dicen los collares de los perros?
¿Qué dicen tus ojos abrazados al insomnio
y al licor de un perfume que te acaricia el corazón?
¿Qué cosas atesora el reloj que te da vida (y muerte)?
¿Por cuántos dólares te han comprado la ilusión?.

Princesa Marxista

¿Qué calles se rinden a tus pies? (hoy),
mi blasfema y hermosa,
princesa marxista?,
¿En qué subte andarás soñando,
con el fusíl en la mano,
y la utopía en los ojos?.

¿Seguirán tus noches siendo tan claras,
al compás de tus besos (generosos e insurrectos),?
¿Seguirá aún alimentándote las ganas,
esa bandera roja que cuelga sobre tu cama,
y que muestra ese rostro (¿qué otro?),
el del Gran Che Guevara?.

¿Te seguirán desnudando los viejos burgueses,
cada vez que tus piernas vuelven ese bar
a releer el manifiesto?,
segregándose la saliva que se hace una,
con los sorbos del Chivas que endulzan el momento,
para fantasearte después (en soledad),
sumisa y entregada,
a sus deseos más perversos?

¿Seguirás irrumpiendo en las aulas,
para hacer oír tu canto de sirena? (!PATRIA O MUERTE COMPAÑEROS!)
¿Seguirás asesinando a Hegel, a Borges y a Smith,
sobre ese antiguo campo de batalla (la dialéctica),
y que te sirve de escenario para lucir,
esa perfecta boina roja,
que yo mismo te regalé?

Libre como el viento,
pero presa de tu ilusión (seguramente andarás),
te pregunté aquella tarde por el amor,
y me cerraste la puerta de tus besos,
y me dejaste sólo en ese patio,
a merced de tu partida y de tus labios,
y de un panfleto revolucionario.

Tan roja, tan extrema, tan hermosa,
iluminando las calles de los barrios,
y de los pobres hombres sin almas,
que hemos perdido nuestros sueños
en oscuros aquelarres,
donde las realidades tomaron sus venganzas,
y cometieron el crimen más terrible,
desdibujando los versos de Goethe.

Y es que yo, nosotros(los hombres),
somos cobardes, orgullosos y tontos,
siempre sangrando por el vuelo de tus alas,
tan libres, tan dulces,
tan despiertas y dispuestas,
a no atarse a nada.

Y sin embargo..., te prefiero así (hermosa),
olvidándome una tarde para siempre,
practicando el arte de las molotovs,
y acariciando el sueño de una selva que se muda
al corazón de tu propia Buenos Aires.

Sigue así, (hermosa y valiente),
mi roja princesa combativa,
vuela hasta los cielos y devuélveme mi estrella,
y pregúntale si puedes que ha sido de mis sueños,
y del ardiente camino,
que hoy sólo es parte de mi olvido.

Y así... Hoy me ha ganado la nostalgia,
y te escribo estos versos para que te encuentren y te den fuerzas,
y un cariño desde el exilio (de tus besos),
para que recuerdes siempre que aquí sigo,
encamándome con nuevas y pequeñas burguesas,
pero a merced de la estela,
ardiente, brillante y reina,
que se desprende de tu estrella.